El 9 de noviembre de 1820, recomendado por los conspiradores de La Profesa, Apodaca nombró a Iturbide comandante general del Sur, encargado de combatir a Vicente Guerrero.
Iturbide solicitó al virrey su ascenso a brigadier, dinero y otras tropas que aumentaran sus contingentes, señalando especialmente, por ser de su absoluta confianza, su antiguo regimiento de Celaya, que estaba organizado por elementos del BajÃo, bajo el mando del coronel Eugenio Visasana. Todas las compañÃas que formaban el regimiento se unieron en Acámbaro y salieron para incorporarse a su antiguo comandante Iturbide.
AgustÃn de Iturbide declaró ostentosamente que: “si la verdadera adhesión a la persona de Vuestra Excelencia y mi constante anhelo por el mejor servicio del rey y de la patria me hicieron admitir luego el mando militar de la demarcación del Sur, el mismo interés del buen servicio, la adhesión misma a la muy apreciable persona de Vuestra Excelencia, no menos que el honor comprometido por el buen éxito de un encargo, y porque jamás tenga Vuestra Excelencia motivo de arrepentirse de la confianza que ha librado en mis cortas luces y genio en asunto tan gravÃsimo y en circunstancias tan delicadas, no dejaré de manifestar a Vuestra Excelencia los males que yo note, pero siempre será, no con ponderaciones, sino con la exactitud de mi carácter y que es inseparable del hombre de bien”.
Sin embargo, Pedro Alquisiras derrotó la retaguardia de los iturbidistas en el cerro de San Vicente, cuando marchaban en Teloloapan a Temascaltepec. Guerrero infligió tremenda derrota cerca de Chichihualco en la Cueva del Diablo, al realista Berdejo y Moya fue derrotado en la lÃnea de Acapulco. Torres a su vez lo era en el camino de Totomoloya. Ante la resistencia de los jefes surianos, Iturbide comenzó a entablar las primeras comunicaciones con Guerrero, a principios de enero de 1821.
Además de las comunicaciones verbales que debieron tener los enviados de Iturbide y Guerrero, el primero le escribió dos cartas dándole a conocer su proyecto de independencia y lo invitaba a unÃrsele.
Vicente Guerrero al principio lo rechazó e impuso ciertas condiciones que Iturbide se encargó de satisfacer. Era natural la desconfianza del antiguo oficial del cura Morelos.
Criollos y castas, realistas e insurgentes, coincidÃan en la idea de independencia desde hace años, pero no se habÃan puesto de acuerdo en el procedimiento para alcanzarla, debido a esto se habÃan combatido de modo encarnizado.
Ahora, el genio polÃtico y diplomático de Iturbide se reveló, esto permitió que un hombre como Vicente Guerrero, que dudaba del criollo que los habÃa combatido durante años, aceptara efectuar una entrevista.
El 4 de febrero de 1821, Iturbide le propuso “entrar en conferencias acerca de los medios de trabajar por la felicidad del reino”. La claridad del plan y del lenguaje del coronel criollo convenció a Guerrero de que las intenciones de éste eran tomarlo en cuenta para consumar la independencia, realizarla y además en forma pacÃfica.


