El 18 de noviembre de 1910, en vísperas del inicio de la Revolución Mexicana, la familia Serdán Alatriste, del estado de Puebla, había participado activamente en las labores de propaganda política, en apoyo del candidato antirreeleccionista don Francisco I. Madero. Después del fraude electoral de 1910, decidieron unirse a la revolución, que fue convocada por medio del Plan de San Luis.
La policía de la ciudad de Puebla, se enteró que existía un arsenal clandestino en el domicilio ubicado en la antigua calle de Santa Clara No. 4, casa de la familia Serdán. De inmediato rodearon el domicilio, se intimidó a los ocupantes a rendirse y a entregarse a las autoridades. Sin embargo, los hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán, acompañados de una docena de seguidores, decidieron oponerse a las autoridades y resistieron con las armas en la mano.
Varias horas duró el tiroteo. Las autoridades enviaron a 400 soldados del Ejército Federal y a 100 policías, para aprehenderlos, pero la resistencia de los hermanos Serdán fue más de la esperada. Finalmente, la casa fue ocupada por las autoridades. Carmen, su mamá y la esposa de su hermano Aquiles, fueron remitidas a la cárcel; Máximo, junto con otros compañeros, murieron en la refriega, y Aquiles se escondió en un sótano de la casa, donde permaneció más de 12 horas, hasta que fue encontrado y asesinado. Posteriormente su cuerpo fue exhibido al público, como advertencia a los maderistas; su muerte lo convirtió en el primer mártir revolucionario.
El sacrificio de la familia Serdán no fue en vano. Su ejemplo sirvió para motivar, a los que aún tenían dudas de participar, en el movimiento armado regenerador que se avecinaba, y se decidieran a participar, con el anhelo de alcanzar un México mejor.

