El 20 de octubre de 1913, en su campamento revolucionario en Morelos, el general Emiliano Zapata emitió un Manifiesto a la Nación en el que plasmó los objetivos de su lucha y dejó en claro que no reconocería a Huerta ni a ningún gobierno que no garantizara las demandas de justicia social y libertad económica:
“Allí está la razón de por qué no reconoceremos a ningún gobierno que no nos reconozca y sobre todo, que no garantice el triunfo de nuestra causa […] Pueden haber elecciones cuántas veces se quiera; pueden asaltar, como Huerta, otros hombres la silla presidencial, valiéndose de la fuerza armada o de la farsa electoral, y el pueblo mexicano puede también tener la seguridad de que no arriaremos nuestra bandera ni cejaremos un instante en la lucha hasta que victoriosos podamos garantizar el advenimiento de una era de paz que tenga por base la Justicia y como consecuencia la libertad económica.”


