Elecciones presidenciales de 1913

En abril de 1913, Huerta había anunciado que las elecciones se llevarían a cabo en dos meses, pero el Congreso las pospuso, primero indefinidamente, y luego hasta el 26 de octubre de ese año. Félix Díaz comenzó a hacer su campaña, pero Huerta lo nombró como embajador en Japón.

Muchos decidieron apoyar a un candidato alternativo, formando la Junta Unificadora Nacional. Sin embargo, antes de que el partido pudiera elegir un candidato, Huerta lo suprimió. A pesar de todo ello, muchas personas anunciaron sus candidaturas: Manuel Calero por el Movimiento Liberal Independiente, David de la Fuente por el Gran Partido Liberal Republicano, Federico Gamboa por el Partido Católico, y Francisco Vázquez Gómez por el Partido Anti-Reeleccionista, el partido que había iniciado la Revolución.

Huerta permitió a Félix Díaz regresar al país con la esperanza de que una victoria contra Díaz, su propia posición saldría fortalecida. Huerta ordenó al ejército a que votara por él, al mismo tiempo que aseguraba al pueblo de que no tenía intención de presentarse a las elecciones para presidente. Varios de los candidatos se retiraron argumentando que las elecciones iban a ser fraudulentas sin importar el número de candidatos que se presentaran.

El 26 de octubre de 1913, el día de las elecciones, los colegios electorales estaban desiertos y el público apático. La fórmula Victoriano Huerta- Aureliano Blanquet resultó triunfadora.

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