Advierten a Obregón sobre la actitud de Villa

Antes de abandonar la capital chihuahuense, Luis Enrique Benavides, secretario particular de Francisco Villa, dijo a Obregón: “¡Ya ve a usted a Villa tan mansito!, pues en dos horas lo van a cambiar por completo sus consejeros”.

Obregón regresó a la Ciudad de México el 6 de septiembre de 1914, con un memorándum de la División del Norte y del Ejército del Noroeste, dirigido al Primer Jefe, Venustiano Carranza, informando de los acuerdos alcanzados (entre ellos, el muy importante de la separación de Maytorena) y una puesta de organización política en la nueva etapa revolucionaria.

Aunque Carranza se mostró escéptico con las promesas de Villa, dio el visto bueno al general Juan G. Cabral, a la gubernatura de Sonora.

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