Howard Hughes fue una figura multifacética del siglo XX, conocido por sus logros como aviador, director de cine, ingeniero y empresario. Hughes padecía un trastorno obsesivo-compulsivo, que se reflejaba en todo tipo de manías sobre cuestiones irrelevantes, como el tamaño de los guisantes que comía.
Su vida estuvo marcada por la innovación, la ambición y la controversia, dejando un legado duradero en varias industrias.
La vida de Howards Hughes
Nacido el 24 de diciembre de 1905 en Houston, Texas, Howard Robard Hughes Jr. fue hijo único de Howard R. Hughes Sr., un exitoso inventor y empresario en el campo del equipamiento petrolero, y de Allene Gano Hughes.
Desde joven, Hughes mostró un interés por la tecnología y la ingeniería, una pasión que se expandiría hacia la aviación y el cine en sus años posteriores. Su vida fue un torbellino de innovaciones, logros y, en sus últimas décadas, de reclusión y misterio.
La historia de Hughes es un relato de extremos: de riquezas y talentos extraordinarios, junto con dificultades personales profundas y desafíos de salud mental.
Hughes demostró una aptitud para la mecánica y la ingeniería desde muy joven. A pesar de asistir a prestigiosas escuelas, como el Instituto de Tecnología de California y el Instituto de Tecnología de Massachusetts, no completó su educación formal.
La muerte prematura de sus padres le dejó al mando del Hughes Tool Company, la fuente de su fortuna inicial.
Heredero multimillonario
Multimillonario desde que heredara la cuantiosa fortuna familiar, proveniente del petróleo tejano, a los 17, el joven Hughes logra alcanzar sus objetivos uno a uno. Inteligente y práctico, dedica sus primeros años a multiplicar su herencia utilizando un sencillo método que mantendrá durante toda su vida: acude a lugartenientes con talento, los ficha y logra que trabajen para él, encumbrándolos generosamente a cambio de su absoluta fidelidad.
Su máxima vital era: ‘Puedo comprar a todos los hombres del mundo’.
Cuando contaba veinticinco años Hughes confió a uno de sus ayudantes:
‘Quiero ser el mejor aviador del mundo, el mayor productor y el más rico de la Tierra’.
Cine
Hughes trasladó su atención a Hollywood, donde produjo y dirigió una serie de películas exitosas. «Hell’s Angels» es quizás su obra más conocida, famosa por su cinematografía aérea y su elevado coste de producción.
En 1927 produciría Hermanos de Armas, su primer film.
Su olfato para los negocios le lleva a la compra en 1948 de la RKO pictures, para venderla en 1955. Desde ella, promociona y descubre a actores y actrices de la talla de Jean Harlow, que protagonizará su famosa Ángeles del infierno (1930), en la que invirtió cuatro millones de dólares, o Jane Rusell, de quien se decía que poseía un contrato privado con el productor en virtud del que percibiría una pensión semanal de mil dólares hasta 1975.
Dato curioso, fetichista a la par que hombre de negocios, Hughes inventaría para ambas un sujetador especial que resaltará su busto en las películas.
Pronto se convirtió, en un cineasta de éxito, llegando a lanzar unas cuarenta cintas entre 1926 y 1957.
Hughes fue conocido por su perfeccionismo, su disposición a financiar sus proyectos extravagantes y su talento para atraer a grandes estrellas de la época.
Pero la verdadera pasión de Hughes era la aviación:
A los 14 años, había recibido sus primeras clases de vuelo contra el deseo de sus padres. Su fortuna le permitió diseñar y pilotar aeroplanos.
Su espíritu intrépido le llevó a imponer un récord de velocidad de 566 kilómetros por hora, en 1935 al mando del Silver Bullet, un aeroplano diseñado por él mismo. Al año siguiente voló desde Los Ángeles, California, a Newark , Nueva Jersey en 9 horas 27 minutos, un récord para la época en vuelos transcontinentales. Dos años después, batió su propio récord al cubrir el mismo trayecto en dos horas menos. Pero fue su vuelo alrededor del mundo, efectuado entre el 10 y el 14 de julio de 1938 el que lo convirtió en héroe nacional. Hughes alcanzó un nuevo récord al realizarlo en 3 días, 19 horas y 17 minutos.
Su pasión por la aviación le costó cara no obstante. Tras cuatro accidentes de avión, el 75% de su cuerpo quedó afectado por quemaduras, el corazón se le desplazó y su lóbulo cerebral frontal, que rige el centro emocional humano y el control de la personalidad, quedó afectado para siempre.
Fundó Hughes Aircraft Company en 1932 y se involucró personalmente en el diseño y construcción de aviones.
Su contribución más ambiciosa a la aviación fue el H-4 Hercules, también conocido como «Spruce Goose», el hidroavión de madera más grande jamás construido, aunque voló solo una vez.
Pero más allá de la aviación y el cine, Hughes expandió su imperio a la radiodifusión, la minería y la industria hotelera, particularmente en Las Vegas, donde se convirtió en una figura clave en la transformación de la ciudad.
Obsesionado por la enfermedad, en 1966 vende la TWA, compañía aérea que había adquirido en 1939, presionado por los bancos, entidades que siempre odió, y recibe un cheque inconmensurable, la friolera de 546 millones de dólares. Con él en la mano, se instala en el Desert Inn Hotel, residencia-fortaleza ubicada en Las Vegas, ciudad fantasma que él mismo había colaborado a construir.
Allí se instala frente a enormes pantallas de televisión (se hace con el Canal 8 de la CBS a fin de que transmita más películas diarias) y consume sus últimos veinte años. Un grupo de criados mormones especialmente seleccionados se ocupan de su bienestar.
Sin embargo, sus últimos años estuvieron marcados por la reclusión y el deterioro de su salud mental. Hughes se convirtió en un enigma, viviendo aislado del mundo y rodeado de rumores y especulaciones hasta su muerte en 1976.
Acapulco Princess
Era el 11 de febrero de 1976, cuando llegó a Acapulco acompañado por 20 ayudantes, dos médicos, dos camas ortopédicas, dos sillas de ruedas y aparatos clínicos que colmaron el último piso del hotel Acapulco Princess. Con el paso del tiempo se informó que murió en un avión que partió de Acapulco a Houston. Pero, el personal del Acapulco Princess contó que Hughes murió en el hotel y fue testigo del traslado de su cuerpo sin vida.Es probable que la historia de Hughes muriendo en el aire se haya inventado para aumentar la majestuosidad del legado de Hughes: el aviador y gran estadounidense que muere en el aire de camino a su Texas natal.
Antes de su muerte, Hughes había estado dando vueltas por el mundo a medida que su condición física y mental se deterioraba, mudándose a las Bahamas, Vancouver, Managua y Londres, entre otros lugares, antes de establecerse en Acapulco. Hughes vivía de estupefacientes recetados, especialmente la codeína. Durante su autopsia, los rayos X mostraron que numerosas agujas hipodérmicas se habían roto en sus brazos.
En sus últimos años, Hughes se convirtió en un completo recluso.
Atrincherado en el ático de su hotel de Las Vegas, él:
• Dejó de cortarse el pelo y las uñas.
• Usaba cajas de pañuelos en lugar de zapatos.En 1970, su esposa se divorció de él, diciendo que sólo hablaron por… pic.twitter.com/EmKWiZb9nt
— Mente Sabia (@Mente_Sabiaa) January 21, 2025
En Acapulco, Hughes alquiló los dos pisos superiores del Princess., oscureció todas las ventanas e hizo tal desorden que el hotel tuvo que renovar los pisos superiores. Hughes, en al momento de su muerte, se negaba a usar ropa y su cabello y uñas habían crecido sin control año tras año tras año.
Agonizante, Hughes, es embarcado por sus mormones en un avión privado con destino al hospital de Houston. El que fuera uno de los hombres más ricos del mundo muere entre las nubes, en pleno vuelo. Tiene 72 años.
Los médicos que certifican su muerte, se encuentran con ‘una piltrafa humana’: el anciano Hughes pesa solo cuarenta kilos, lleva una luenga barba de cuarenta centímetros y unas largas uñas redondas que llevan años sin cortarse.
El Aviador- la película que recrea la vida de Howard Hughes
La película que destaca por contar la vida de Howard Hughes es «El Aviador», dirigida por Martin Scorsese y estrenada en 2004. Protagonizada por Leonardo DiCaprio en el papel de Hughes, esta película biográfica se centra en las décadas de 1920 a 1940, un período durante el cual Hughes alcanzó significativos logros en la aviación y el cine, además de enfrentar sus crecientes problemas psicológicos.
«El Aviador» narra la trayectoria de Hughes desde sus primeros días como director de cine, hasta convertirse en un influyente aviador y empresario.
La película detalla su obsesión por la perfección, tanto en la creación de películas como en el diseño de aviones, y cómo esta obsesión se entrelaza con sus crecientes luchas contra el trastorno obsesivo-compulsivo.
Además de explorar sus logros profesionales, «El Aviador» también se adentra en la vida personal de Hughes, incluyendo sus relaciones con figuras famosas de Hollywood como Katharine Hepburn (interpretada por Cate Blanchett) y Ava Gardner (interpretada por Kate Beckinsale).
La película no solo muestra sus triunfos, sino que también retrata sus batallas contra sus propias inseguridades y problemas de salud mental, que finalmente lo llevan a la reclusión.
«El Aviador» recibió críticas positivas por su dirección, actuación y precisión histórica, y ganó cinco premios de la Academia de un total de once nominaciones, incluyendo mejor actriz de reparto para Cate Blanchett.
La película es apreciada por capturar la complejidad de Hughes como un hombre adelantado a su tiempo, cuya vida estuvo llena de innovaciones extraordinarias y desafíos personales igualmente significativos.
Fuentes: Infobae, Al Momento, Vanguardia, Aviation Group