Hans Christian Andersen nació el 2 de abril de 1805 en Odense, una pequeña localidad danesa.
El pequeño Hans creció en una humilde familia de zapateros hasta los catorce años, momento en el que decidió mudarse solo a Copenhague, la ciudad más poblada de Dinamarca. Allí, exploró sin mucho éxito sus dotes como actor y cantante, logrando apenas lo necesario para sobrevivir. No obstante, esta experiencia lo llevaría a darse cuenta que su talento yacía en la invención de historias.
Andersen siempre dijo que el estilo de vida en Odense había conservado viejas costumbres populares y supersticiones que eran desconocidas en Copenhague, las cuales fueron un colorido estímulo a su imaginación de escritor.
Tras la muerte de su padre en 1816 y las nuevas nupcias de su madre en 1819, se marchó solo y casi sin recursos a intentar conseguir su sueño de triunfar como dramaturgo en Copenhague. Sus comienzos fueron muy duros. Sin embargo, en 1822, gracias al interés del director de teatro Jonas Collin, obtuvo una beca que le permitió seguir sus estudios de forma regular y obtener el bachillerato.
En 1827 inició su carrera con la poesía, con la cual creó uno de sus primeros trabajos titulados El niño moribundo (1827) y el poemario Fantasías y esbozos (1831). Posteriormente, exploró su faceta como dramaturgo y se aventuró a escribir algunas novelas como El bazar de un poeta (1848) y La aventura de mi vida (1855).
Su buena reputación y de nuevo la ayuda de Jonas Collin le proporcionaron una beca de viaje. Entre 1833 y 1834 visitó Francia e Italia.
En 1835, ya en su país, Andersen publicó el primer fascículo de los Cuentos contados a los niños. Esta colección obtiene un gran éxito y va a ser continuada casi cada año con obras como La sirenita, La pequeña vendedora de fósforos, Pulgarcita, El patito feo o La Reina de las Nieves.
Durante su estancia en el Reino Unido la amistad que entabló con Charles Dickens fue crucial para encontrar una estupenda armonía entre realidad y fantasía, en un estilo que le acompañó en una larga serie de cuentos.
Su fuente y su inspiración las encontró en tradiciones populares y narraciones mitológicas alemanas y griegas, así como de experiencias particulares.
Entre 1835 y 1872 escribió 168 cuentos protagonizados por personajes de la vida diaria, héroes míticos, animales y objetos animados.
Aunque sus escritos están destinados a los niños, también resultan atractivos a los adultos por su imaginación poética y, sobre todo, por el sentido moral y filosófico que se esconde detrás de cada historia.
Sus cuentos han sido traducidos a más de 80 idiomas y han sido adaptados a obras de teatro, ballets, películas y obras de escultura y pintura. Andersen falleció un 4 de agosto de 1875, a causa de una caída que le dejó graves repercusiones en su cuerpo y fue enterrado en la ciudad de su juventud Copenhague.
Actualmente el más prestigioso Premio Internacional de Literatura Infantil y Juvenil lleva su nombre.
Fuentes: Literatura SM, Biblio Red.