María Catalina Gómez de Larrondo

Heroína de la Insurgencia. Casada con Juan Bautista Larrondo, era dueña de la hacienda de San Antonio, en Acámbaro. Con la ayuda de su cajero, del Torero Luna y de un pelotón de peones a los que armó con puñales, machetes y pistolas, a cuyo frente se puso, cuando pasaban por el pueblo aprehendieron, el 7 de octubre de 1810, al recién nombrado intendente de Michoacán, Manuel Merino, al conde Rul, al coronel Diego García Conde comandante de la provincia de Michoacán, y a otros personajes realistas, que viajaban en tres coches, enviándolos a disposición de Hidalgo.

La Sra. María Catalina Gómez de Larrondo y sus trabajadores, quitaron a la comitiva del ejército español, que provenía de la Capital de la Nueva España, un cargamento de oro y plata, que era para pagar a las tropas del ejército realista, que se encontraban en la Ciudad de Valladolid.

En el informe que le remitió al jefe de la insurrección, expresaba su beneplácito de que en el suceso no se había derramado ninguna gota de sangre por la parte insurgente y por la de los realistas “todos quedaron gravemente heridos”, en tanto ella se mostraba “gloriosamente satisfecha con haber manifestado mi patriotismo” y deseosa de seguir acreditado a Hidalgo “los sentimientos de amor y respeto que tengo a su persona”.

El cura Miguel Hidalgo desvió su camino hacia Acámbaro para agradecer la atención a la heroína María Catalina Gómez de Larrondo y pernocta en la población. La buena posición económica de este matrimonio y los lazos de amistad con Miguel Hidalgo, les permitió apoyar a la causa independentista.

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