En su libro, Obregón menciona que “El primer mensaje de Villa (10 de septiembre), contestando a mi invitación, fue dictado de su sentir; pero el segundo, anulando los conceptos del primero, fue probablemente inspirado por sus consejeros (entre ellos el general Felipe Ángeles), quienes temían lastimar el sentimiento del gobierno norteamericano, del que esperaban decidido apoyo, y, por lo tanto, estaban opuestos a que Villa apareciera tomando con calor la iniciativa de pedir a nuestro Jefe hiciera gestiones para que se retiraran de nuestro suelo las tropas norteamericanas”.
El 13 de septiembre de 1914, don Venustiano Carranza le contesta a Obregón y a Villa, respecto al documento firmado el 3 de septiembre pasado, en sentido que las proposiciones que le presentaron son de soberana competencia de la nación y no pueden considerarse objeto de discusión y aprobación entre tres o cuatro personas, ya que ellas deben trascender a la Nación entera, y son, por lo mismo, de su soberana competencia. De ingente necesidad es el establecimiento de un Gobierno verdaderamente nacional, que sea la representación del pueblo, y por ende, la segura garantía de sus libertades y derechos.
Con Villa muy disgustado con Carranza, Obregón consideró indispensable su presencia ante el primero así que ese mismo día, salió hacia Chihuahua, acompañado del doctor Miguel Silva y del licenciado Miguel Díaz Lombardo, después de una fiesta que se le ofreció en su residencia del Paseo de la Reforma, a la que asistió el Primer Jefe.

