El 21 de agosto de 1914, el General Álvaro Obregón partió en un tren especial rumbo a Chihuahua, en compañía de su Estado Mayor y una escolta de 15 hombres para evitar la separación de la División del Norte y poner fin a la disputa entre el gobernador Maytorena y el general Elías Calles.
El 24 de agosto, Obregón llegó sin contratiempos a la ciudad de Chihuahua, donde fue recibido por el general Francisco Villa, y algunos de los generales como Raúl Madero, Manuel Chao y José Rodríguez. Una brigada de infantería formaba una valla desde la estación de ferrocarril hasta la casa particular del general Villa, en donde le había preparado alojamiento.
En su libro Ocho Mil Kilómetros de Campaña, Obregón relata “Cuando Villa y yo hubimos entrado a la conversación, no tarde en descubrir su esfuerzo por conocer la impresión que yo tuviera, con respecto a la personalidad del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista”, y el marcado deseo de alagar mi vanidad, con atenciones que él, seguramente, estaba poco acostumbrado a guardar”.
“… empezó a hacerme preguntas sobre la situación en la capital, de la impresión que había causado en México la entrada del señor Carranza; de la cantidad de pertrechos recogidos a los federales; de las bases en que se había llevado a cabo la rendición de México, etc., sin poder ocultar la desagradable impresión que causaban mis informes”


