Padre José Antonio Torres

Nació en el pueblo de Cocupao, cercano a Valladolid por el año de 1770, de personas de pocos bienes, aunque con los suficientes para proporcionar a su hijo los elementos necesarios para dedicarse a la carrera de sacerdote. Destinado a administrar la Vicaría fija de Cuitzeo del Porvenir cuando dio principio la revolución, inmediatamente tomó parte en ella unido a Albino García, al que grado que tenía y por el mayor número de gente que mandaba.

Reunió una partida regular de gente, lo que era muy fácil en aquellos días, y con ella se lanzó al campo, expedicionando por la provincia de Michoacán y algunas veces por la de Guanajuato, en el rumbo de Pénjamo y Valle de Santiago.

En año de 1814, sufrió el Padre Torres en la provincia de Guanajuato varias derrotas que le ocasionó Iturbide, que era el Comandante realista de ella y únicamente cuando éste jefe concurrió al sitio de Cóporo, fue cuando el insurgente obtuvo algunos éxitos; unido al Giro, Lucas Flores, Saucedo y otros atacó el 4 de febrero de 1815, en Acámbaro de donde se le rechazó. Siguió expedicionando y ayudó a la sorpresa que sufrió Guanajuato el 25 de agosto de ese año.

Cuando Terán disolvió en Tehuacán, el Congreso, y Anaya, la Junta de Taretan, los Jefes de Michoacán resolvieron formar otra que primero se llamó de Uruapan y después de Jaujilla, por haberse establecido en el fuerte de éste nombre, el Padre Torres fue uno de los vocales, si bien no tenía la obligación de permanecer con los demás vocales; su fuerza entonces constaba de ochocientos hombres que a fuerza de derrotas habían aprendiendo algo del arte de la guerra.

El ejemplo de Rayón en Cóporo fue el que indujo a aquel caudillo a establecer el fuerte de los Remedios, en el cerro de San Gregorio, inmediato a Pénjamo y a regular en el valle de este nombre el cobro de las contribuciones de que subsistían al Sombrero quiso ponerse en relaciones con la Junta de Jaujilla y al efecto, y por invitación especial, se dirigió a los Remedios donde conferenció con el Padre Torres, el doctor San Martín y el Lic. Cumplido, miembros los tres de aquélla; se trató de la defensa que se resolvió se redujese a los fuertes y del mando superior que se le dio a Mina, “manifestando Torres que lo cedía por consideración, pues a él debía corresponderle por tener el empleo de Teniente general que le había dado la Junta”.

Estrechado el sitio del Sombrero por Liñán, Torres no pudo proveer a la fortaleza de víveres y lo único que consiguió fue ser derrotado por Rafols en las llanuras de Silao el 12 de agosto de 1817.

Obligados los sitiados a salirse del Sombrero, se dirigieron a los Remedios, donde Torres activaba la construcción de fortificaciones, pues no dudaba que a su vez iba a verse sitiado, como sucedió en efecto; reunió también todas las partidas independientes que había en la comarca y acordó con Mina en que éste saliese a expedicionar, para lo cual le dio parte de su ejército. El 27 de agosto empezó el sitio del Cerro de San Gregorio que se levanta en medio de la llanura y que fue regularmente fortificado, teniendo, además, agua suficiente; su guarnición se componía de 1,500 hombres de los que 30 tenían el Padre Torres, en realidad mandaba Novoa. El 31 de ese mes empezó Liñán a construir sus trincheras, ocupó luego el Cerro del Bellaco y rompió el fuego el 13 de septiembre. Surgieron entonces graves desavenencias entre Torres y Mina, pues mientras el primero quería a todo trance ser socorrido, Mina era de opinión de que único medio de hacer levantar el sitio era llamar la atención de los sitiadores hacia otro punto que les conviniese conservar como Guanajuato; de aquí resultó que Torres diese orden a los insurgentes de que sólo auxiliasen a Mina en el caso de que se dirigiese a atacar a Liñán, el que por cierto estaba escaso de víveres y tan lleno de dificultades, que para salir de ellas se resolvió dar un asalto general en el que fue rechazado, sufriendo grandes pérdidas los realistas.

El 11 de noviembre de 1817, Torres y los sitiados de los Remedios contemplaron desde sus fortificaciones la muerte del héroe navarro y comprendieron que ya no debían esperar muchos auxilios de afuera: el 16 sufrieron un nuevo y fuerte ataque que supieron rechazar denodadamente, dejando en el campo a 393 sitiadores entre muertos y heridos y haciendo que Liñán dijese al Virrey que levantaría el sitio si no se le mandaban refuerzos y artillería. Cruz Arroyo consiguió entrar al fuerte y el 28 de diciembre se hizo una salida para introducir un convoy de municiones, pero frustrado el ataque, se resolvió la salida para el 1º de enero de 1818 por el lado de Panzacola. El Padre Torres y unos cuantos escaparon.

Los insurgentes que obedecían a Torres, se reunieron en Puruándiro en abril de 1818 y acordaron negarse a obedecerlo; el Giro fue el principal promovedor de éste episodio, que dio por resultado que el mando de la provincia de Guanajuato, recayese en don Juan Arago, llegado con Mina. La Junta de Huetamo aprobó el nombramiento, pero Torres no quiso someterse y se retiró al Rincón de los Martínez con los Ortiz (Pachones). Entre estos y el Padre Torres reunían aún 1,400 hombres con los que atacaron a don Anastasio Bustamante el 18 de abril en el rancho de los Frijoles, perteneciente a la Hacienda de Huanímaro.

Tiempo después, Andrés El Giro, derrotó a Torres, desde entonces la vida del Mariscal sacerdote fue una continua zozobra: temiendo tanto a los realistas como a los insurgentes. A finales de 1818, y a consecuencia de una apuesta en el juego de naipes con el capitán Juan Manuel Zamora, el Padre Torres le ganó mil doscientos cincuenta pesos jugando albures, Zamora le pagó mil pesos y dejó en prenda su caballo para pagar al día siguiente el resto de la deuda, cuando Zamora se presentó con el resto del dinero, Torres se negó a devolver el caballo. Al pasar el padre Torres por un rancho perteneciente a la hacienda de la Tlachiquera, Zamora volvió a solicitar la devolución del corcel, tras una enconada discusión, Zamora le atravesó una lanza, los acompañantes de Torres, entre ellos uno de “los Pachones” dieron muerte al capitán, pocos minutos después Torres murió en el Rancho de las Cabras, Silao a consecuencia de las heridas.

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