Primer Congreso Feminista en México

Siendo gobernador Salvador Alvarado se emitió la Convocatoria para el Primer Congreso Feminista de Yucatán el 28 de octubre de 1915, que tuvo verificativo del 13 al 16 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras de la ciudad de Mérida.

El congreso se inauguró el 13 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras de Mérida. Siendo el Primer Congreso Feminista en México y el segundo de América Latina, que contó con la participación de 620 congresistas.

En la compilación “Memoria Política de México”, la historiadora Doralicia Carmona señala que la junta organizadora del Congreso estuvo constituida por Consuelo Zavala, Dominga Canto, Adolfina Valencia, María Luisa Flota, Beatriz Peniche, Amalia Gómez, Piedad Carrillo Gil, Isolina Pérez Castillo, Elena Osorio, Fidelia González, Candelaria Villanueva, Lucrecia y Adriana Vadillo, Rosina Magaña, Consuelo Andrade y Consuelo Ruz Morales.

 

Los temas a discutir en el Congreso quedaron señalados en cuatro puntos:

1. ¿Cuáles son los medios sociales que deben emplearse para someter a la mujer del yugo de las tradiciones?

2. ¿Cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquella tiene por finalidad preparar para la vida?

3. ¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el estado, y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?

4. ¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?

 

La convocatoria

En su mayoría, las asistentes al congreso eran maestras, ya que la enseñanza era el único estudio legítimo al que tenían acceso las mujeres y, por lo tanto, casi el único trabajo remunerado que permitía la sociedad.

En el ambiente de la época, ideales positivistas, socialistas y revolucionarios convivieron con conceptos conservadores y decimonónicos. Sin embargo, el intercambio de opiniones y de visiones, muchas veces opuestas, algo sembró de vanguardia en todas aquellas mujeres que atendieron a la convocatoria que se lanzó desde 1915 y que externaba:

“Para que puedan formarse generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un estado jurídico que la enaltezca”.

“Se convoca a todas las mujeres honradas de Yucatán y foráneas, que posean cuando menos conocimientos de educación primaria, al Primer Congreso Feminista de Yucatán, el cual tendrá verificativo el 13 de enero de 1916, en el teatro Peón Contreras de la ciudad de Mérida”.

Esta clara acotación “de honradas y letradas” impidió que cientos de mujeres indígenas pobres, trabajadoras en condiciones de semiesclavitud de las haciendas henequeneras, pudieran asistir. En esa épica, el analfabetismo femenino era sumamente alto. Las únicas mujeres que accedían a la educación eran las hijas de los dueños de las grandes haciendas, hijas de políticos, hijas de los que tenían una solvencia económica para educarlas.

Yucatán fue sin disputa el estado más avanzado de la República: Silva Herzog

Al referirse al acontecimiento, Jesús Silva Herzog afirmó “las conclusiones a que llegaron las mujeres yucatecas muestran el espíritu progresista de izquierda que predominaba en los sectores revolucionarios de aquella entidad. Yucatán fue sin disputa el estado más avanzado de la República en materia social”.

Cabe recordar que en esa entidad también fueron electas las primeras tres mujeres diputadas locales en nuestro país: Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche Barrera y Raquel Dzib Cícero.

Antecedentes:

Para entender el surgimiento de la reflexión feminista colectiva en México, hay que recordar el panorama político del lugar donde sucedieron los hechos. En 1915, Venustiano Carranza nombró a Salvador Alvarado gobernador interino del estado de Yucatán con dos objetivos: el primero, alejar a Alvarado de su contrincante Álvaro Obregón y, el segundo, canalizar los altos ingresos económicos en la península por la producción de henequén.

Salvador Alvarado, fue un actor fundamental para la transformación política no sólo en el estado Yucatán, sino de todo el país, debido a la trascendencia que tuvieron muchas de sus propuestas legales para la escritura de la Constitución de 1917.

Para el momento en que Alvarado (1889, Culiacán – Palenque, 1924) gobernó Yucatán, había pertenecido al Partido Liberal en 1906, trabajado en el Periódico Revolucionario de los hermanos Flores Magón, participado en la Huelga de Cananea y vivido un exilio en Estados Unidos.

Alvarado tuvo una formación autodidacta que lo acercó a la lectura de autores del socialismo utópico (como Saint Simon, Samuel Smiles y Robert Owen). El conocimiento de esa corriente política aunado a su experiencia en el país vecino lo dotaron de ideas relacionadas con el socialismo, por un lado, y con el progreso económico, por otro.

Toda la estructura del nuevo gobierno diseñado por Alvarado para su gubernatura incluía, a distintos niveles, a la mujer como sujeto primordial de la acción política:

“Yo siempre he creído que, mientras no elevemos a la mujer, nos será imposible hacer patria” (vía Jurídicas UNAM)

Otro factor determinante fue la localización geográfica del estado, que permitía la circulación de ideas internacionales sobre el feminismo, así como la noticia de los congresos feministas organizados en el periodo de 1888 a 1890 en París, Washington, Chicago y Londres.

En 1870 se fundó en Yucatán “Siempreviva”, sociedad feminista de mujeres que promovió la apertura de una escuela particular para niñas, en funcionamiento hasta 1886. Después, este organismo se unió al Instituto Literario de Niñas, iniciativa gubernamental y pública, donde se impartían clases de derecho constitucional, geometría, geografía, astronomía, música y lenguaje.

Abrir espacios de trabajo en las mujeres

Entre sus contribuciones relevantes al Código Civil y su influencia en la Ley de Relaciones Familiares, promulgada por Venustiano Carranza, el 9 de abril de 1917 destacan:

1. El concepto de igualdad jurídica de las mujeres a los hombres o de la emancipación de las mujeres a los 21 años de edad.

2. Permitir el divorcio absoluto.

3. Abrir el espacio del trabajo a las mujeres en la administración pública y en la educación normal, y con ello propiciar la educación superior.

Fuentes: Secretaría de Relaciones Exteriores, La Izquierda Diario, Plumas Atómicas, Science Direct.

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