Villa pretende fusilar a Obregón

El 17 de septiembre de 1914, el Centauro del Norte decidió reunir a sus jefes para discutir la conveniencia de asistir a la reunión propuesta por Carranza. En tanto, en Sonora ya se había registrado un choque entre fuerzas de Benjamín Hill y Plutarco Elías Calles, con los de Maytorena, quien comunicó a Villa la violación de la orden de suspensión de hostilidades, rompimiento de un acuerdo entre caballeros. Villa llama a Obregón, que acaba de comer en la casa del general Raúl Madero. En cuanto vio llegar a Obregón y a su compañía se levantó de su asiento y reclamó:

“¡Los generales Hill y Calles creen que van a jugar conmigo y se equivocan! Aquí tengo un telegrama que acabo de recibir de Ángeles desde Ciudad Juárez. Dice que Hill y Calles se disponen a atacar a Maytorena. Y usted (señalando al general Obregón) es un traidor, a quien voy a pasar por las armas en este momento”.

Obregón contestó: “Desde que puse mi vida al servicio de la Revolución, he considerado que será una fortuna para mi perderla. A mí personalmente, me haría usted un favor, porque con esa muerte me van a dar una personalidad que no tengo, y el único perjudicado en ese caso, será usted”.

La escolta que se preparaba para asesina a Obregón ya había llegado, cuando Villa repentinamente se separó, dirigiéndose hacia el interior de su casa.

Las noticias del escándalo corrieron rápidamente, y al poco tiempo llegaron los generales Raúl Madero, don José de la Luz Herrera y Roque González Garza, quienes por su intervención hicieron que Villa cambiara de opinión y actitud.

Entonces Villa se le acerco a Obregón y le dijo: “Francisco Villa no es un traidor, Francisco Villa no mata a hombres indefensos, y menos a ti, compañerito, que eres un huésped mío. Yo te voy a probar que Pancho Villa es un hombre, y si Carranza no lo respeta, sabrá cumplir con los deberes de la Patria”, secándose el llanto, Villa se levantó y le dijo que ya todo había pasado.

Por ahí de las nueve de la noche, Obregón se presentó en el salón del Teatro de los Héroes, donde estaba preparada una fiesta muy animada, donde bailó hasta las primeras horas de la mañana del siguiente día.

En tanto, Benjamín Hill y Plutarco Elías Calles se negaron a obedecer cualquier orden de Obregón mientras éste se encontrara en Chihuahua, situación que molestó a Villa.

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