Pancho Villa en Irapuato
Sí, es la voz, cansada, pero clara, con una mente lúcida, coherente, de la señora Blanquita, quien se nos adelantó ya hace rato en el camino sin retorno, ahorita tendría unos, cien años si no estoy equivocado.
Sí, es la voz, cansada, pero clara, con una mente lúcida, coherente, de la señora Blanquita, quien se nos adelantó ya hace rato en el camino sin retorno, ahorita tendría unos, cien años si no estoy equivocado.
En 1689, se le había otorgado a Irapuato el permiso real para verificar las tandas (ferias o mercados), por lo que en 1731 se celebran cada 6 meses durante 8 días. Hasta 1894, se realizó la primera feria, donde Irapuato estrenó su rango como ciudad, esta se realizó en la Calzada de Guadalupe. En 1864, …
Esta cabalgata se celebra la noche del 5 de enero porque al día siguiente es cuando los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, fueron a ver al nacido niño Jesús y le llevaron un regalo cada uno.
El Panteón Municipal de Irapuato guarda entre sus muros un sinfín de historias de hombres y mujeres, cuyos restos fueron sepultados a partir del año 1880 en este recinto.
La Congregación de Irapuato en 1811 apareció en el ámbito nacional luego de que Agustín de Iturbide, Primer Emperador de México, decidiera venir a radicar a Irapuato junto con su familia, durante 5 años
El municipio de Irapuato además de tener presente al Tata Vasco en la estatua que se encuentra frente al Templo del Hospitalito, lo volvió parte de:
El documento más antiguo sobre la historia del templo de Nuestra Señora de La Soledad, está en resguardo en Archivo del mismo recinto, en él se menciona que el lugar debía fungir como asilo para la protección de personas perseguidas por la ley.
Durante la Independencia, fue lugar de residencia de algunos de los hermanos del Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla.
Una de las famosas leyendas de la ciudad es la que cuenta la aparición de un catrín, quien pedía a las personas que transitaban por la entonces Huerta de Retana, prender su cigarrillo.
La forma de vida de habitantes de la Congregación de Irapuato a mediados del Siglo XIX quedó guardada en las memorias escritas por Genaro Acosta en 1909.