Relatan vida del Irapuato antiguo
La forma de vida de habitantes de la Congregación de Irapuato a mediados del Siglo XIX quedó guardada en las memorias escritas por Genaro Acosta en 1909.
La forma de vida de habitantes de la Congregación de Irapuato a mediados del Siglo XIX quedó guardada en las memorias escritas por Genaro Acosta en 1909.
Los primeros barrios o fraccionamientos de Irapuato cuando aún se le denominaba congregación, se originaron en 1848 de acuerdo a documentos de venta de solares o terrenos de la Hacienda de San juan, en la zona sur del municipio.
Acorde al libro Apuntes Históricos de Irapuato, publicados por Genaro Acosta a principios del siglo pasado, las primeras plantas de fresa fueron importadas de Francia a México en 1849
Durante los combates, los villistas notaron que algunas balas con las que estaban dotados, no hacían ningún daño
Para estas alturas, las fuerzas constitucionalistas de Álvaro Obregón habían sido reforzadas con la primera División del Oriente, con tres regimientos de caballería, un batallón de infantería y una sección de ametralladoras
Don Vasco de Quiroga, en el largo lapso de tiempo que duró como Obispo de Michoacán, hizo varias visitas a su extenso obispado, sobre todo hacia la región de la planicie abajeña y sus sierras, creando varios templos, parroquias y hospitales
Las reales provisiones contra la esclavitud habían contrariado de modo significativo los intereses de los españoles radicados en América. Quien fuera presidente de la primera Audiencia de México, Nuño de Guzmán,
Bernal Díaz de Luco, el amigo de Vasco de Quiroga dentro del Consejo de Indias y destinario de la información en derecho, consiguió una carta de la emperatriz (el 5 de octubre de 1536) para entregarla a fray Bernardino de Minaya
La pobreza y la devastación de la provincia michoacana llevaron a Quiroga a transformar la estructura socioeconómica de Pátzcuaro y sus cercanías, al crear centros de trabajo y dividir las labores por barrios, fomentando sobre todo la técnica artesanal
Acorde con el anhelo renacentista de un mundo puro, la cultura española tradicionalista logra enlazarse a la influencia humanista, con el prospecto de las nuevas tierras descubiertas